🇪🇸 Spanish · A1–B1 · Chapter 47 of 48
Capítulo 47: El testamento
Don Quixote — tap any word for its meaning, or tap a sentence to see it in English.
Capítulo 47: El testamento
Alonso Quijano pidió que llamaran a un notario del pueblo. El notario llegó con papel y tinta, y se sentó junto a la cama.
—Quiero dejar todo en orden antes de morir —dijo Alonso Quijano—. Primero, dejó dinero para su sobrina, para que ella viviera bien. También dejó unas monedas para el ama, que lo había cuidado tantos años.
—Gracias por tantos años de comida y de paciencia —le dijo—. El ama, llorando, no pudo responder nada.
Después, pensó en Sancho, que esperaba en la puerta, sin entrar. —Que llamen a Sancho Panza —dijo—. Tengo algo importante para él.
Sancho entró despacio, con el sombrero en las manos. —A Sancho le dejo el dinero que le debo, y mucho más —dijo Alonso Quijano—. Si yo tuviera un reino, se lo daría a él.
Sancho, sin poder contenerse, se puso a llorar junto a la cama. —Señor, no se muera, se lo ruego —dijo, entre lágrimas—. Vamos a los campos como pastores, como usted quería. Quizás, detrás de algún arbusto, encontremos a la señora Dulcinea, libre de su encantamiento.
Alonso Quijano tomó la mano de Sancho y la apretó con cariño. —Sancho, ya no hay Dulcinea, ni caballero, ni ínsulas —dijo, con una voz suave—. Solo hay un viejo amigo que lo quiere mucho.
Sancho no entendía cómo alguien podía dejar los sueños tan tranquilo. Para él, ahora, el sueño de los campos y las ovejas era más real que nunca.
El cura y el barbero, desde la puerta, escuchaban todo en silencio. Recordaban al hombre de los molinos, de los leones, de la ínsula. Ese hombre, ahora, solo quería descansar.
El notario terminó de escribir, y Alonso Quijano firmó el papel con mano temblorosa. —Ya está —dijo el notario—. Todo queda en orden.
Alonso Quijano cerró los ojos, cansado, pero en paz. La sobrina, el ama y Sancho se quedaron toda la noche junto a la cama.
Afuera, el pueblo dormía, sin saber lo que iba a pasar. Nadie en la casa durmió esa noche. El día siguiente iba a ser el último.