🇪🇸 Spanish · A1–B1 · Chapter 44 of 48
Capítulo 44: La aldea
Don Quixote — tap any word for its meaning, or tap a sentence to see it in English.
Capítulo 44: La aldea
En el camino hacia el pueblo, una liebre corría, huyendo de dos perros. La liebre pasó muy cerca de Sancho y se escondió bajo el rucio. Sancho la tomó en sus manos y se la dio a don Quijote.
—Sancho, esto es un mal presagio —dijo don Quijote—. Cuando una liebre huye así, el caballero que la ve pierde sus batallas. —Yo no veo ningún mal presagio, señor —respondió Sancho—. Veo solo una liebre asustada.
Más adelante, dos niños del pueblo discutían por una jaula de grillos. —¡Esta jaula es mía, y no la vas a tener nunca! —gritó uno de los niños—. Don Quijote escuchó esas palabras y se puso pálido. —Esas palabras son para mí —dijo, en voz baja—. Nunca voy a tener a mi Dulcinea.
Por fin, los dos amigos entraron en el pueblo, cansados y polvorientos. Todo el mundo salió a las puertas para verlos pasar. El cura y el barbero, al oír la noticia, llegaron corriendo a la plaza. —¡Bienvenido, don Quijote! —dijo el cura, con una sonrisa extraña—.
Teresa Panza corrió hacia Sancho y lo abrazó con fuerza. Detrás de ella llegó Sanchica, y también abrazó a su padre. —¡Padre, ha vuelto! —gritó Sanchica, llorando de alegría—. Sancho las abrazó a las dos y no dijo nada: solo lloró.
La sobrina y el ama esperaban a don Quijote en la puerta de la casa. —Señor, por fin está en casa —dijo el ama, con lágrimas en los ojos—. La sobrina lo abrazó y no dijo nada: solo lloró, feliz. Rocinante y el rucio descansaron por fin en el establo.
Esa noche, don Quijote habló de su nueva vida. —Voy a ser pastor —dijo—. Voy a tocar la flauta en el campo, con las ovejas. El ama y la sobrina se miraron, asustadas.
—Otra vez con locuras —susurró el ama—. Sancho, sin embargo, sonrió: a él, ser pastor le gustaba. Pero esa noche, nadie en la casa durmió tranquilo.
Sansón Carrasco miraba la casa desde lejos, en silencio. Su plan, por fin, había funcionado. Pero Sansón no sabía todavía qué precio iba a pagar su amigo.