🇪🇸 Spanish · A1–B1 · Chapter 30 of 48

Capítulo 30: La cueva de Montesinos

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Capítulo 30: La cueva de Montesinos

Cerca del camino, don Quijote encontró una cueva famosa. Sancho no quería entrar en la cueva. Era la cueva de Montesinos, un lugar de leyendas. Sancho tenía miedo de esa cueva oscura. —Quiero bajar allí —dijo don Quijote—.

Sancho tomó una cuerda muy grande. Ató la cuerda a la cintura de don Quijote. Sancho, nervioso, tomó la cuerda con las dos manos. —Voy a bajar despacio —dijo don Quijote—.

Sancho bajó a don Quijote poco a poco. Por fin, don Quijote desapareció dentro de la cueva oscura.

Sancho esperó y esperó, con la cuerda en las manos. Después de media hora, Sancho tiró de la cuerda. Sacó a don Quijote, que estaba dormido.

—¿Qué pasó allí abajo? —preguntó Sancho—. Don Quijote dijo que pasó tres días en la cueva. —¡Pero solo pasaron treinta minutos! —dijo Sancho, confundido—.

—Allí abajo, el tiempo es diferente —respondió don Quijote—. Don Quijote contó lo que vio en la cueva. Allí vivía un viejo caballero llamado Montesinos. Con él estaba otro caballero, Durandarte, encantado también. Esto era muy extraño, como un sueño.

Montesinos habló con mucho respeto de Durandarte. Allí, don Quijote también vio a Dulcinea, encantada. Dulcinea le pidió seis reales. Ella no tenía dinero para comer. Don Quijote no tenía dinero tampoco, y eso lo puso triste.

—¿Fue real, o fue un sueño? —se preguntó don Quijote—. Sancho pensaba que todo fue un sueño extraño. Pero don Quijote sabía que todo fue verdad. —Allí abajo —dijo—, el tiempo no es como aquí.